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Bicicletas eléctricas

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Toda la información que necesitas sobre las bicicletas eléctricas

Las bicicletas eléctricas se están consolidando como una alternativa a los medios de transportes tradicionales por sus múltiples ventajas.

Se trata de un vehículo con el mismo sistema de una bicicleta convencional pero que incorpora un motor eléctrico, que se localiza en la rueda trasera o delantera cerca del eje de pedalier, que facilita su movimiento.

Características

Las bicicletas eléctricas son vehículos ecológicos, que no emiten ningún tipo de gas contaminante o perjudicial para la atmosfera, y muy rentables económica y energéticamente ya que aproximadamente por cada 100km consumen 1kw/h y son mucho más baratas que otros vehículos ecológicos como los coches eléctricos.

Por otra parte, son aparatos aptos para todo tipo de personas, independientemente de su edad o condición física, como pueden ser niños a personas mayores con problemas de movilidad, porque no requieren de habilidades especiales para accionarlos gracias a la ayuda del motor eléctrico.

Además, poseen una elevada autonomía alcanzado los 100 Kms, aunque esto depende del tipo de batería con la que funcione, y muchos de sus modelos son plegables para que se puedan transportar más fácilmente y no ocupen espacio.

¿Cómo operan este tipo de bicicletas?

Las bicicletas eléctricas disponen de un Sistema de Pedaleo Asistido (también denominado P.A.S. o Pedelec) compuesto por un sensor, que detecta la velocidad del pedaleo o la fuerza transmitida a los pedales, un controlador electrónico, que apunta la señal del sensor y suministra la energía al motor para que éste proporcione la ayuda necesaria para el avance de la bicicleta a una velocidad y fuerza previamente calculadas. Cuando se deja de pedalear o se activa el freno, el motor deja de funcionar.

Normalmente, son motores sin escobillas (“Brushless”), con mayor eficiencia, durabilidad, menor ruido y mayor potencia.

Sin embargo, no es necesario tener siempre activado este sistema, sino que se puede desconectar para pedalear como en una bicicleta tradicional, adaptándose a nuestras circunstancias en todo momento.

¿Es necesario tener un permiso para conducir una?

Según la legislación de la Unión Europea, para que una bicicleta eléctrica sea considerada como tal, debe proporcionar asistencia mientras se pedalea y detenerse cuando no se realiza esta acción, una potencia no superior a los 250W y no sobrepasar los 25 km/h de velocidad.  

Las bicicletas eléctricas homologadas que cumplen con esta Directiva Europea 2002/24/CE, no precisan de permiso ni seguro porque se rigen por las mismas directrices que las bicicletas convencionales, pudiendo circular por los carriles bicis.

De esta manera, las bicicletas eléctricas combinan las ventajas de la bicicleta tradicional (al ser un aparato ecológico) y de los vehículos eléctricos (al eliminar la necesidad de realizar ejercicio físico para activarla y proporcionar ayuda en cuestas o terrenos con desniveles que dificultan la circulación), logrando consolidarse como uno de los vehículos más demandados del momento.

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Las bicicletas eléctricas, también llamadas ‘bicimotos’ o ‘e-bikes’ son sencillamente bicicletas tradicionales a las que se les adapta (si lo haces tú mismo) o se les instala de fábrica un motor que ayude a la movilidad de la misma por medio de un pedaleo asistido. Se trata de una mejora de rendimiento en el medio de transporte más ecoamigable y saludable que hay desde que se inventó la rueda. En países como Holanda y Bélgica, las bicis eléctricas sigue siendo uno de los principales medios de transporte de sus ciudadanos, que palean así el aumento de los precios del petróleo.

¿Por qué comprar una e-bike y no una tradicional?

Desde principios del siglo XX hasta la segunda guerra mundial, la bicicleta fue el principal medio de transporte de las ciudades europeas. Ni siquiera la aparición y masificación del coche desmeritó las enormes ventajas que tiene el uso de la bici, tanto para el cuerpo humano (es uno de los mejores ejercicios cardiovasculares que hay) sino para el medio ambiente (al no usar gasolina ni gas para moverse, es un ente no contaminador). Hoy por hoy, la bicicleta sigue siendo el medio de transporte más ecoamigable que tiene el mercado La bicicleta eléctrica no viene a desmeritar nada de esto. Por el contrario, la instalación de un pequeño motor de baterías potencia todas estas ventajas y añade un par más: la posibilidad de recorrer mayores distancias y disminuir el desgaste físico en cuestas, terrenos empinados o en el caso de llevar el peso extra de un niño en un asiento adaptable. Esto no quiere decir que la bicicleta se va a mover por sí sola, pues incluso con el motor a cuestas depende de tu pedaleo para moverse, pero sí ofrece un impulso en el arranque y al momento de enfrentar terrenos empinados.    También hay que tomar en cuenta que la bicicleta eléctrica es mucho más económica que un coche eléctrico o una moto de combustión;  por su naturaleza no requiere de seguro ni de permiso de conducción y puede transitar libremente por ciclovías y aceras como una bicicleta tradicional. Todas estas ventajas se traducen en beneficios para tu vida diaria. Por ejemplo, con una bicicleta eléctrica puedes llegar a sitios que antes te parecían inalcanzables, puedes empezar un entrenamiento físico bajando de manera gradual la asistencia mecánica y sobre todo puedes ser parte de la movilidad sostenible de tu ciudad.  

Bicicleta eléctrica: ¿cómo funciona?

Las bicicletas eléctricas están compuestas de varias partes: un panel de control que te permite ajustar los niveles de asistencia que deseas recibir en tu viaje; un P. A. S. (o Sistema de Pedaleo Asistido por sus siglas en inglés) que envía la información de pedaleo y cadencia al controlador; un controlador que envía energía al motor mediante la combinación de la información que recibe del P. A. S. y la del panel de control; un motor sin escobillas que puede ir ubicado en la parte delantera o trasera. Es importante preferir el motor para bicicletas eléctricas sin escobillas, pues tiene una vida útil más larga, ofrecen mayor rendimiento y son más eficaces a nivel general que aquellos con escobilla; y una batería de litio.  

Bicicleta eléctrica: ¿cómo se recarga la batería y cuánto dura su carga?

Todas las baterías de las bicicletas eléctricas están selladas y no tienen efecto memoria. ¿Qué quiere decir esto? Que puedes retirar la batería y  cargarla en cualquier lugar que disponga de un tomacorriente de 220 voltios, o cargarla directamente sin removerla en caso de que cuentes con un puesto de parking o guardes la bici en tu salón. Cada batería lleva consigo un cargador directo de corriente y para cargarla debes conectar el cargador primero a la caja de baterías y luego al enchufe. La carga puede tomar de 1 a 8 horas, dependiendo del nivel de energía que le quede en el momento en que decidas conectarla.  

Bicicleta eléctrica: ¿qué tipos de bici hay?

Bicicleta eléctrica de serie: son aquellas que se compran ya con un motor instalado. Como características en contra tienen que son un poco más costosas y en caso de que se dañe alguna de sus piezas, puede ser complicado encontrar repuestos compatibles. Bicicleta tradicional con kit instalado: son aquellas bicicletas tradicionales a las que se les adapta un kit que las convierte en eléctricas en poco tiempo. Una de las ventajas es que no tienes que deshacerte de tu bici si ya tienes una, pero si el kit no es de conversión rápida tendrías que pagar la instalación y es probable que no te salga a cuenta.  

Bicis eléctricas: ¿qué normativas legales debo seguir para usarla en la calle?

La bicicleta eléctrica está homologada como bicicleta, lo que quiere decir que se usa igual que la tradicional y por consiguiente los permisos de tránsito son los mismos: puede andar por la acerca, por la ciclovía, parques, calles, caminos y demás zonas peatonales. No es necesario el uso de casco, seguro ni permiso de conducir. Tanto en España como en la unión europea se considera legalmente una bicicleta a aquel vehículo que no supere un peso de 40 kg., que solo proporcione asistencia de pedaleo y no un desplazamiento completamente automático, que el motor se desconecte si la velocidad sobrepasa los 35km/h y que su potencia no sea mayor a los 250 W.